La Comunidad de Regantes con Aguas del Canal Imperial de Aragón y del río Jalón tiene el carácter de Corporación de Derecho Público, adscrita a la Confederación Hidrográfica del Ebro, que velará por el cumplimiento de sus Ordenanzas y Reglamentos, así como por el buen orden de los aprovechamientos y se encuentra plenamente integrada dentro del Comunidad General de Usuarios del Canal Imperial de Aragón.
La Comunidad tiene su domicilio en Alagón (Zaragoza).
Los propietarios y demás usuarios de los bienes adscritos al aprovechamiento de las aguas procedentes del Canal Imperial de Aragón y del Río Jalón pueden disponer para su aprovechamiento los litros/sg que le corresponden de acuerdo con las autorizaciones administrativas vigentes en el Canal Imperial de Aragón, para esta Comunidad de Regantes, de acuerdo con la naturaleza de la expresada autorización y que de acuerdo con los datos actuales 1.560 Vsg. de sol a sol Tº Indeterminado y 780 Vsg. de sol a sol Tº Fijo en el Canal Imperial de Aragón y con una dotación complementaria del Río Jalón constituida en Comunidad de Regantes con la denominación COMUNIDAD DE REGANTES DE LA VILLA DE ALAGÓN por Real Orden de fecha 24 de enero de 1879, y de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 81 y siguientes del Texto Refundido de la Ley de Aguas aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio adapta sus Estatutos a lo previsto en la normativa vigente.
También disponemos para nuestro aprovechamiento de las aguas del río Jalón influenciado directamente por el Embalse de la Tranquera que discurren por la Acequia de la Hermandad de la Acequia de Pedrola y del Cascajo, durante los días de Ador o turnos que nos corresponden. El titular de la concesión es el Sindicato Central de Regantes de la Hermandad de las Acequias de Pedrola y del Cascajo, la cual tiene su Azud o Presa en Pleitas, con su Acequia Madre (llamada de la Hermandad), la cual, partiendo del Azud, pasa por términos de Pleitas, Bardallur y Oitura hasta el llamado partidero de Almisén, donde se divide en dos cauces, la Acequia de Pedrola y del Cascajo.
Aspectos históricos de nuestros regadíos
Río Jalón.
El Jalón, como río mediterráneo, es un río de caudal irregular y con estiajes fuertes. Esto ha dado lugar a todo un cúmulo de pleitos en los que los municipios aguas abajo han reclamado una y otra vez su derecho a riego frente a los que estaban aguas arriba del Río Jalón.
Al parecer fueron los iberos los que iniciaron los riegos en el Ebro Medio, determinando la preponderancia alcanzada por alguna de sus poblaciones, como Alagón, que tuvo gran prestigio en aquella época. Pero no es hasta la colonización Romana cuando los riegos comienzan a tener realmente una importancia apreciable. Investigaciones sobre Bílbilis han llevado a descubrir construcciones hidráulicas para abastecimiento urbano de época prerromana que manifiestan un perfecto conocimiento de la ingeniera hidráulica, que bien pudiera haber sido aprovechada para riegos.
Durante la época romana se regaron en el Jalón pequeñas extensiones afectas a villas señoriales, sin la tupida red de acequias que caracterizaría a la dominación musulmana. La romanización supuso para el campo de Zaragoza y para las vegas próximas la primera revolución agrícola y demográfica, se reactivó el intercambio de productos y quedó configurada la función comarcal abastecedora de alimentos. Esto necesariamente condujo a la creación de obras de regadío.
El paisaje agrario durante la dominación árabe estaría compuesto por olivares, cereales y algunas frutas y hortalizas y grandes zonas de pasto para ganado menor. Aunque parece claro que el origen de los regadíos es autóctono y que reciben un fuerte impulso con la dominación romana, el perfeccionamiento y ampliación de los riegos es mérito de los árabes. Durante los siglos que estuvieron en el Jalón los árabes construyeron presas de cierta importancia para la desviación de las aguas, establecieron una tupida red de acequias principales y secundarias y llevaron por vez primera el beneficio del riego a tierras que siempre fueron de secano y, lo más importante, su contribución a la organización del regadío. Casi toda la estructura jurídica tradicional de los riegos del Jalón arranca de la época árabe, ahí parece estar el origen del Zavacequia o Calacequia, que tenía como misión convocar a las vistas donde se dirimían las cuestiones de riegos y distribuir y guardar el riego, por lo que a veces se le llamaba Regidor de aguas.
Tras la Reconquista, las tierras cambiaron de dueño, pero la población árabe convivió con los cristianos a los que transmitieron la organización y técnicas de regadío. Los regadíos del Jalón recibieron un gran impulso durante la dominación árabe, pero también se crearon importantes acequias en los siglos posteriores a la Reconquista.
Los riegos del Bajo Jalón tienen una historia llena de litigios y concordias por el aprovechamiento de las Aguas, como ejemplo el episodio en 1180 entre Grisen y Alagón de un lado y Pedrola de otro, acerca de las disputas por el reparto de gastos de mantenimiento de la Acequia de Pedrola “…llevado el asunto ante el monarca, la curial real determinó se dilucidase el asunto en un duelo judicial entre un peón de cada pueblo. El bárbaro litigio acabó con la muerte del representante de Pedrola, testificada por un hermo suyo presente en la contienda….”
En los siglos XIII y XIV quedó prácticamente definida la actual estructura de riegos del Jalón y hasta el siglo XVIII prácticamente no hay noticias de nuevas acequias, aunque sí de ampliaciones de riegos. En esa época el aprovechamiento del Jalón ya era intenso y muchas de las discordias estuvieron originadas por la escasez de agua; por ello, cualquier iniciativa por ampliar superficie regada chocaba con los intereses de los regantes de acequias tradicionales que hubieran visto mermado su caudal.
Para el aprovechamiento de los riegos los agricultores se organizaron en comunidades, hermandades o sindicatos, algunas de ellas son tan antiguas que su origen se pierde históricamente por falta de conservación de documentos anteriores a la Reconquista, además, las asociaciones de Regantes nunca han tenido tendencia a ser muy escritoras, sino que la mayor parte de los acuerdos, por ser delegados, no quedaban escritos. Aunque existen sentencias arbitrales de siglos remotos, las ordenanzas se fueron escribiendo durante la Edad Moderna. La organización de Comunidades de Regantes o Hermandades se produce en el siglo XIV y en el Jalón encontramos constituida la Hermandad de la Acequia de Pedrola en 1326; en ese mismo año, se opuso la Hermandad a que regara Oitura que, según declaraba tenía derecho a las aguas que discurrían por la nueva acequia de Pedrola, y manu armata et vexillo erecto, a mano armada y banderas desplegadas entraron los de Alagón, Pedrola, Grisén, Cabañas, Azuer, Alcalá y otros lugares en la huerta de aquel pueblo y aunque el prior del Pilar, de cuyo señoría era, se alzó el rey y el Justicia citó a los invasores, éstos ni acudieron ni cesaron en sus talas.
Las Comunidades de Regantes del Jalón, por su antigüedad, conservan en sus ordenanzas las costumbres, como es el caso de los “Trallos” para hacer la partición de aguas de la Acequia de la Hermandad entre las de Pedrola y Cascajo.
En los años 60 se construye el Pantano de la Tranquera con una capacidad de 81 hm3, que regulará los caudales del Río Jalón. El 6 de Junio de 1970 se celebra una Asamblea con todas las Comunidades de Regantes del Río Jalón, así como usuarios industriales, para la distribución del Canon de Regulación de las aguas del citado Embalse. En 1996 y, tras muchas reuniones, se constituye la Junta Central de Usuarios del Río Jalón, influenciados directamente por el Embalse de la Tranquera.
Actualmente están finalizando las obras de la Presa de Mularroya que permitirá almacenar y regular un embalse de más de 103 hm3 de capacidad. El túnel de Mularroya es un elemento fundamental del conjunto hidráulico de Mularroya, tienen una longitud de 13,3 kilómetros, y constituye una de las obras hidráulicas más singulares realizadas en las últimas décadas en España, y una referencia de túneles hidráulicos en construcción en Europa en este momento. Su finalidad será la de conducir excedentes de agua desde el río Jalón a la cuenca del río Grio posibilitando de este modo el máximo aprovechamiento de los recursos hídricos de la zona para el regadío.
CANAL IMPERIAL DE ARAGÓN.
El Canal Imperial de Aragón (Acequia Imperial en sus inicios) tiene 108,26 km. de recorrido con un desnivel de tan sólo 125 m, fue uno de los principales sistemas de regadío del Valle del Ebro. El proyecto inicial es del siglo XVI auspiciado por Carlos V, que buscaba fertilizar los campos de Zaragoza, el tiempo deshincharía la empresa inacabada en los reinados de sus sucesores, el proyecto quedó olvidado hasta 1770 fecha en que se nombra a Ramón Pignatelli como Protector del Proyecto. Cuando se retomaron los trabajos, las prioridades eran otras y aunque parezca ilógico en un país tan seco, la actuación inmediata en temas hidráulicos en el Siglo XVIII era la de crear una red de canales navegables que facilitaran el movimiento de mercancías y el comercio; en ese aspecto la política borbónica tuvo mucho de utópico, al no tener en cuenta la realidad geográfica española.
La llegada al trono de Carlos III fue el inicio de una política agraria que trató de incentivar la producción, repartiendo tierras comunales e impulsando los regadíos; es en esta coyuntura en la que nació el Canal Imperial de Aragón, hubo varios proyectos y dirigentes, pero es con Ramón Pignatelli con quien se finaliza la obra.
Sin duda, de todos los afluentes que cruzan el Canal Imperial, el Jalón es el que más extendió sus aguas desde el periodo musulmán, puesto que es el más poderoso; su caudal ya había sido utilizado con anterioridad por los pueblos ibero y romano. El Huerva es el último río que cruza el dominio del Imperial.
Esta gran obra de ingeniería del siglo XVIII y que tanto contribuyó a mejorar las condiciones agrarias de la margen derecha del Ebro; uno de los mayores impedimentos que tuvo que salvar el Canal en su construcción fue atravesar el río Jalón, construyendo para ello las conocidas “Murallas de Grisén”.
Llegada el agua del Canal a Zaragoza en 1782, Pignatelli mandó construir una fuente de gruesos chorros junto a las esclusas de Casablanca, como celebración y memoria de este sorprendente logro: es la conocida Fuente de los Incrédulos, donde se puede leer la siguiente inscripción: INCREDVLORVM CONVICTIONI ET VIATORVM COMMODO (Para la convicción de los incrédulos y comodidad de los caminantes).
En 1790 finalizaron las obras del Canal Imperial de Aragón, colocando D. Ramón Pignatelli la última piedra.
En 1799 el Canal Imperial de Aragón pasó a depender de la Junta de Caminos y Canales y en Mayo de 1873 se constituye la Junta Administrativa del Canal Imperial, siendo a partir de entonces un Organismo Autónomo hasta 1985, cuando la Confederación Hidrográfica del Ebro lo incorpora a su explotación.
En 1986 se constituyó la Comunidad General de Usuarios del Canal Imperial de Aragón que agrupa a todos los usuarios y entre otras, tiene las competencias de la recaudación y la administración del agua y apoyo a la explotación de la Confederación Hidrográfica del Ebro.
